¿Alegrarse? ¿Cómo tomar las decisiones correctas?

¿Alegrarse? ¿Cómo tomar las decisiones correctas?

 

Artículo escrito por Lorena Imaz – Analista en Marketing – Coordinadora de Diseño y Marketing – Universidad Cristiana Logos

 

Volvimos al punto de inicio, ¿Cómo tomar las decisiones correctas?

Una percepción de que todo estaría de nuevo incierto y que solo debía de confiar, como en el día primero en que le dije SI al plan de Dios, me invadió aquel jueves mientras iba camino a recoger a mi hija de la escuela.

Esa misma convicción de saber que no sería fácil, pero que estaría segura. 

 

¿Alguna vez la has experimentado?

Estoy segura de que sí. Esa voz suave que nos habla a nuestro interior y nos deja creer que todo estará bien. 

Unas semanas atrás, a mi esposo le propusieron cambiar de área en su trabajo, porque las tareas estaban disminuyendo. Eso implicaba cambios de horarios, reducción salarial y viajar a otra localidad semanalmente. Ya hemos pasado por una situación similar, pero está vez hay un encargo en nuestro corazón diferente.

Entonces oramos, buscamos la dirección de Dios, y la respuesta fue no. Sabíamos que eso podía llegar a implicar un despido. 

En el transcurso de ello, debíamos tomar decisiones sobre la renta del apartamento donde vivimos. Iniciamos todo el proceso aceptando las condiciones y mediando un nuevo monto. Para nuestra sorpresa los trámites se congelaron ese jueves.

La dueña de la casa nos citó para una reunión ese día. Al terminar mi esposo su jornada de trabajo, el jefe le había confirmado que sus días en la compañía estaban contados. 

Esa misma tarde en la reunión con la dueña de la casa, nos comunicó que debíamos entregársela. No se renovaría el contrato.

Salí de aquel lugar comprendiendo que esa voz en mi interior sin duda fue Dios hablándome para que quede en paz, de que Él estaría al control.

No había más trabajo para mi esposo. Debíamos buscar un nuevo lugar donde vivir con nuestros dos pequeños niños. Al día siguiente, se confirman en Uruguay los cuatro primeros casos de COVID-19. Y ahora todo quedó paralizado.

Una semana después de estos sucesos, mi esposo ingresa en seguro de paro en su trabajo, con la notificación que probablemente no regrese más.

Esto mismo pasó con más de 120.000 personas en Uruguay, pero cuando uno lo vive de cerca, es un poco más complejo de asimilar.

Luego de unas semanas, en plena cuarenta, nos pusimos en la búsqueda de una nueva vivienda online. Y estuvimos así por semanas.

Como líderes la mayoría de las veces, influenciamos las vidas de las personas con nuestras acciones, aún en circunstancias en que no somos conscientes. 

Hace unas semanas atrás, leyendo un devocional sobre María, la madre de Jesús, comprendí aquellas palabras que el ángel le habló cuando se le presentó.  

“Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.” Lucas 1:30

Alégrate, porque el Señor está contigo! Esas palabras quedaron resonando en mi cabeza.

 

¿Cómo podía ser eso posible?

María estaba más cerca de la muerte que de otra cosa. No tenía nada para ganar. Era virgen y estaba comprometida con José cuando el ángel se le presentó. Es probable que fuese acusada de infidelidad y la apedrearían hasta la muerte por causa de ello y de su embarazo.  

¿Cómo puede ser que ella se alegrase? ¡Porque el Señor estaba con ella! 

Para vivir una vida abundante y victoriosa, necesitamos aprender que no podemos quedar prisioneras de las circunstancias o cosas exteriores y basar en ellas nuestras alegrías. ¡Nuestra alegría es Jesús! ¹

Alegrarse no significa quedar riéndose en medio de situaciones donde todo parece desmoronarse a nuestro frente, con una actitud masoquista. Sino que es estar lleno de la vida de Dios.

Es aún, delante de las presiones, de las circunstancias adversas, mantener un corazón y una fe firme sin perder el ánimo. ¡Sabiendo que Dios está contigo siempre! ²

Un mes después de recibir las noticias, encontramos una casa mucho más de lo que nosotros imaginábamos y con un valor menor del que pagamos actualmente. 

Hoy, la situación demanda tomar decisiones prontamente. Confiar que serán las correctas, es un acto de fe. Pero tengo la misma convicción que al inicio: sé quien guía mis pasos. Si bien, aún estamos en proceso de mudarnos, comparto contigo mi historia, para que pueda servirte de inspiración, en que aún, en momentos donde las circunstancias parecen complejas, necesitamos aprender a mantener una fe firme en Aquel quien es la base de nuestras alegrías.

En mi caso, en mi familia, saldremos de esta Pandemia, con un nuevo lugar donde vivir, una nueva meta donde emprender, pero sobre todo un corazón y una fe renovada, sabiendo que nuestras vidas están siendo cimentadas en la mayor fuente de satisfacción: ¡Jesús!

 

(¹,²) Traducción adaptada al español del libro “Mujeres que marcaron Eras” Pra. Marcia Silva.

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