De Pastor a Pastor Parte 1

De Pastor a Pastor Parte 1

Resumen De PASTOR A PASTOR, de James E. Giles

Realizado por Nancy I Falcon, estudiante de la Universidad Cristiana Logos

 

Se espera que el ministro haya tenido una relación personal con Dios, sin importar las circunstancias, ya que Dios, se le revela a las personas de diferentes maneras y formas.

El ministro de Dios debe ser una persona, que ame las almas perdidas, que sienta una gran compasión por las almas que no conocen a Cristo, debe anhelar en su corazón que las demás personas también conozcan a Cristo. Lamentablemente hay personas que después de un tiempo, cambian, y ya no sienten ese mismo fervor, ese mismo anhelo, o amor, por las almas perdidas.

Para nosotros mantener ese ardor, esa llama, debemos mantener una vida devocional muy activa, mantener una comunión dinámica con el Señor a través de la lectura de la palabra de Dios, la meditación y la oración. Como ministros debemos ser persistentes y mantener nuestra vida devocional a todo costo. Para poder lograr esta vida espiritual vibrante necesitamos cultivar la práctica de leer libros devocionales, escritos por otras personas, que nos serán de inspiración, las biografías y autobiografías de grandes personajes de la historia formarán una base para nosotros reflexionar en las experiencias de cada uno de estos hombres y mujeres, buscar oportunidades de participar en programas especiales que tienen como meta el desarollo espiritual de los participantes.

En la historia bíblica de la humanidad, los primeros líderes desempeñaron diferentes responsabilidades por ejemplo: Sociales, Cívicas y Religiosas. Isaac y Jacob, asumieron responsabilidades dentro de la comunidad, se sentían responsables por sus familias inmediatas y también por las familias extendidas. Moisés es otro personaje que nos sirve de ejemplo, el fue fiel a Dios, a pesar de todos los sufrimientos y la oposición que experimentó por parte de su gente. Moisés hablaba con Dios, se comunicaba con el Señor, Dios le levantó de la depresión emocional para que continuara bajo el plan de Dios. El, llevaba las cargas a Dios, oraba a Dios, confiaba en Dios, se refugiaba en Dios. Así debemos ser los ministros, debemos ser personas que llevemos las cargas a Dios, y confiar en Dios, en su poder, quien nos ayudará a continuar adelante en el propósito de Dios.

 Dios, estableció para los sacerdotes, unas normas, unos requisitos, los cuales ellos debían obedecer y respetar, por ejemplo, están las normas relacionadas con las vestiduras del sacerdote, también hay normas que tienen que ver con el sostenimiento de los sacerdotes, y también de su familia. Exodo 28: 1-12, 29 y Exodo 29. Los sacerdotes tenían que respetar las normas los requisitos de Dios, por ejemplo, no tomar vino, ni  sidra, los hijos de los sacerdotes también tenían que obedecer las normas de Jehová, los sacerdotes tenían que tener un cuerpo perfecto sin defectos físicos. Levítico 10:9 y10, Levítico 21, Levítico 21:9,  21:18-20.

Como menciona el escritor, estas normas resaltan varios principios que tienen relevancia para nosotros hoy día. El ministro de hoy día, también debe ser un líder espiritual, debe merecer el respeto de todas las personas en la comunidad.

Los profetas se relacionaban antes con los reyes y príncipes de la nación y esto nos sirve de ejemplo a nosotros, los ministros de hoy día, para que podamos y seamos los consejeros de los líderes políticos, sin inmiscuirnos en la política. Triste es saber que como sucedía en el pasado, igual sucede hoy día, que hay profetas falsos, que realmente no le comunican al pueblo el verdadero mensaje de Dios. El profeta real clama por una vida moral que acredita al mensajero de Dios, es la base del mismo ideal para nosotros los ministros hoy día.

Un estudio de los evangelios, revela las enseñanzas de Jesús, los requisitos para los líderes religiosos y las características negativas que no debían poseer. Jesús escoge a sus discípulos, fue guiado seguramente por el potencial que vio en cada uno de ellos y sus cualidades, ellos fueron llamados por Jesús, a vivir una vida diferente que abarcó la transformación espiritual de cada uno de ellos. Los llamó también a considerar los valores morales y espirituales, ya que vivirían una vida dedicada a una misión que era espiritual por naturaleza.

La ética personal del ministro consta de varios factores, por ejemplo, se requiere una convicción firme de que la persona haya sido realmente llamada por Dios. Se exige este llamamiento para evitar algunas frustraciones que pueden presentarse en el llamado y puedan afectar la permanencia del ministro. Estoy de acuerdo con las palabras del Dr. Jorge Gaspar Landero quien declare que: “El pastor es un hombre de Dios por llamamiento divino. Se ha dedicado a estudiar y predicar la palabra de Dios. Vive para su iglesia y sufre por ella”. Cada persona debe tener la total convicción de que Dios realmente le ha llamado, saber que Dios le ha llamado. Quiere decir que para predicar el evangelio, hay un elemento divino en el llamado.

La motivación principal, para una persona ser ministro, predicar la palabra de Dios, etc… debe ser que haya sido llamado por Dios realmente. Muchas personas con el pasar del tiempo, al meditar y reflexionar se han dado cuenta que sus motivos fueron otros, por ejemplo, para agradar a otras personas, para agradar a sus padres, otros, porque se sentían solos y pensaban que al entrar al ministerio ya no se sentirían solos, y muchos se dan cuenta que realmente sus motivos fueron por problemas emocionales que estaban sintiendo. En ninguna manera deben abandonar el ministerio recomienda el escritor, si algún ministro se da cuenta, de sus verdaderos motivos, sino que deben seguir adelante, dejándose llevar por lo que dijo el Doctor J.B Phillips: “debemos hacer todo lo posible para pulir nuestros motivos y hacerlos menos egoístas”. Estoy de acuerdo con todos estos consejos que nos comparte el autor del libro, pienso también que todos estos consejos son muy importantes y todos los ministros deben seguirlos por el bienestar de ellos y especialmente de las congregaciones.  Ciertamente, es de suma importancia que el ministro se encuentre en el mejor estado de salud posible, tanto física, como emocional y espiritual. La salud emocional del ministro está vinculada estrechamente con la salud física. Es muy importante que el ministro descanse adecuadamente, que duerma una cantidad de horas normal, es importante que se alimente bien, que coma alimentos sanos, para que pueda mantener un equilibrio físico. El ministro necesita hacer ejercicios todos los días, que vea a un medico cada dos años antes de cumplir los cincuenta años de edad y después de cumplir los cincuenta años de edad necesita ver a un médico, una vez al año. El ministro debe tomar tiempo para recrearse, necesita tomar vacaciones todos los años, para que descanse y pueda regresar renovado con más energías para trabajar. Se requiere que el ministro cuide su salud intelectual, debe estudiar durante toda su vida. El ministro debe tener un programa variado de lectura y para sus sermones usar lo que ha leído.  Cada persona debe tener un lugar, con menos interrupciones donde pueda leer, estudiar tranquilamente.

Estoy de acuerdo con el autor, cuando menciona que la gente agradecerá a los ministros que se disciplinan para predicar y enseñar el mensaje, la predicación, pues, la gente tiene mucha sed de la palabra de Dios.

Dice la palabra de Dios en 1ra Timoteo 4:12– “Ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”. Los ministros debemos cuidar nuestra salud espiritual, debemos siempre separar un tiempo para la lectura de la palabra de Dios y la oración. Los ministros durante el día, debemos separar un tiempo para meditar sobre la palabra de Dios, para nuestro propio beneficio, con mayor eficacia y autoridad espiritual podremos ministrar. Parte de la clave del éxito, es la oración, la mayoría de los predicadores famosos así lo recomiendan. La falta de salud espiritual dinámica, es una de las razones mayores por la cual muchos ministros abandonan los ministerios y otros sienten una presión agotadora. Podemos y debemos imitar a Jesús, quien siempre sacaba tiempo para orar, muchas veces se iba aparte a orar y recomendaba a sus discípulos que se mantuvieran en oración. Para enriquecer nuestra vida espiritual también podemos leer sermones de otros predicadores respetados, podemos escuchar los sermones de otros predicadores, por medio de la televisión, Internet y por la radio, podemos ser inspirados por la música sagrada. Debemos descubrir qué cosas, nos da resultado, qué puede inspirarnos, ayudarnos en nuestra vida espiritual.

Como ministros debemos tener una ética de compromiso también, debemos ser hombres y mujeres de carácter elevados, con cualidades que indiquen nuestro auténtico, deseo, desafío de seguir a Cristo.  En 1ra de Timoteo 3, cuando el apóstol Pablo menciona los requisitos para los obispos y pastores, el menciona la palabra “irreprensible”. Estoy de acuerdo con el escritor cuando recomienda que los ministros debemos también controlar nuestros deseos sexuales, como también para evitar escándalos, evitar infidelidades, es recomendable a los pastores no ofrecer transportación a personas, si andan solos, sería recomendable que anden en compañía de otras personas, como también en el momento de hacer visitas a los hogares, tampoco es recomendable que el pastor vaya solo, es recomendable que se encuentre en la compañía de otra persona o la persona a quien visita, no se encuentre sola o solo. Tanto en lo persona como ante el público, debemos tener una conducta irreprensible, intachable, para evitar cualquier mal entendido, confusión o que las personas hablen chismes y digan cosas de nosotros mintiendo, debemos cuidarnos mucho, evitar por todos los medios cualquier situación negativa, debemos tomar en serio todas estas medidas de prevención.

Si nosotros como ministros estamos motivados por el dinero y las cosas materiales no tendremos éxito en el ministerio. Estoy en total acuerdo con el escritor, cuando menciona que la mayor recompensa, es la satisfacción espiritual que tenemos, saber que hemos ayudado a otras personas.  Muchos pastores, ministros, viven preocupados porque el dinero no les alcanza para cubrir las necesidades de sus familias y que la Iglesia debe considerarlos, deben de reconocer su necesidad, aumentarles el sueldo (claro, si pueden, si tienen en el fondo, el dinero disponible) ya que como dice la palabra de Dios, “el obrero es digno de su salario”, Mateo 10:10.  El pastor es un obrero, es un empleado de Dios, está trabajando para la obra de Dios.

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