Mitos sociales y la respuesta cristiana | Parte 2

Mitos sociales y la respuesta cristiana | Parte 2
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El mito de la sociedad culpable

También conocido como el hombre bueno por naturaleza expuesto por Jean-Jacques Rosseau, la naturaleza del hombre no es razón, sino instinto y sentimiento los razonamientos se extravían y se pierden si no son guiados por el instinto natural.

Se percibe al hombre natural como bueno e inocente porque acababa de salir de las manos del Creador, mientras que el hombre artificial, al dejarse llevar por las pasiones propias de la vida en sociedad, se aleja de su naturaleza original, degenerando y volviéndose malvado.

Se sostiene que el hombre primitivo es inocente pues no hay pecado original en él, y no hay necesidad de ningún pacto social que lo libre de sí mismo.

El contrato social  es necesario cuando el hombre empezó a experimentar los males de la sociedad y quiso recuperar la bondad de sus orígenes. Requiriendo entonces ser educado en una “libertad bien guiada” que le motive a vivir en medio de la sociedad sin dejarse arrastrar por el torbellino de pasiones negativas que anidan en ella.

El mito de las revoluciones

Georg W. F. Hegel expone la guerra necesaria para el progreso humano, la dialéctica es el método para obtener conocimiento, y se desarrolla en tres fases: [1] la tesis donde la meta de la historia universal sería el progreso en la conciencia de la libertad; [2] la antítesis que sostiene que para lograr esta libertad los medios están en las pasiones y egoísmos humanos; [3] la síntesis conclusiva el ámbito de la libertad es el Estado.

La dialéctica es el motor de todo progreso científico, permite unificar lo múltiple, conciliar lo opuesto, ordenando el rompecabezas natural y el proceso histórico en un todo armónico y coherente.

El ser humano podría gozar de verdadera libertad y de una existencia racional, exclusivamente en el ámbito de la institución estatal. La evolución histórica de la humanidad se entiende como un movimiento guiado por la razón y por la providencia, que a pesar de las grandes crisis sociales, revoluciones, guerras y injusticias de todo tipo que pueda sufrir el ser humano, todo sirve para mejorar y progresar.

El mito de tres estados de la humanidad

Auguste Comte en este mito expone un hombre que ya no necesita a Dios, se considera el método científico el único válido para alcanzar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, capaz de desvelar todos los misterios de los objetos materiales y descubrir las leyes que los gobernaban.

El método científico sostenía que la observación adecuada permitía conocer las regularidades del mundo y, por tanto, era posible así predecir el futuro. No se considera la existencia, todo lo que existe puede explicarse mediante acontecimientos naturales.

Las leyes del espíritu humano han de encontrarse por la física social (“sociología”), disciplina que busca reorganizar la sociedad y reformar la educación para que ninguno de tales ámbitos vuelva a apoyarse jamás en la teología o en la metafísica, sino exclusivamente en la ciencia.

La sociedad es antes que el individuo,  y la realidad social no se reduce a un contrato, además  el ser humano es producto de  la sociedad para comprenderlo hay que empezar estudiando al hombre como un animal más y como tal debe ser analizado.

El hombre ha pasado por tres etapas sucesivas a lo largo de su evolución histórica:

La edad religiosa, la infancia, cuando su espíritu se preocupó de las causas originales y finales; La metafísica, la juventud, cuando, comenzó a sustituir las divinidades religiosas por fuerzas indefinidas inherentes a la propia naturaleza; y La científica, la virilidad, cuando renuncia a conocer la causa original de los hechos y se contenta con descubrir las leyes que los gobiernan

El mito del evolucionismo

Charles R. Darwin presenta la evolución del hombre partiendo de los animales, todos los seres humanos descienden de un antepasado común; de alguna especie de primate simiesco que habría vivido en el continente africano.

El hombre apareció de forma gradual por medios exclusivamente naturales y no de una sola pareja creada por Dios hace sólo unos pocos miles de años. Cada individuo, fuera de la especie que fuera, presenta unas variaciones propias que lo distinguían del resto de sus congéneres; todas las especies son capaces de engendrar más descendientes de los que el medio podía sustentar; y La selección natural lleva a la conservación de las variaciones más adecuadas para sobrevivir y a la desaparición de aquellas otras que son menos aptas para la vida; la naturaleza favorece la supervivencia de las especies más adaptadas al entorno y elimina sin contemplaciones a los débiles e inadaptados.

La selección natural es la causa que originaba nuevas especies. El éxito de las sociedades se debe a la supervivencia de los más fuertes, tal supervivencia es siempre moralmente justificada, independientemente de los medios que se usaran para lograrla, porque el conflicto social y la guerra desempeñan un papel positivo en la evolución de las sociedades. Estas ideas prosperaron y todavía hoy siguen sustentado la visión del mundo que poseen millones de personas. Hoy se conoce que la base de la vida no es tan sencilla como se creía. La ciencia citológica ha descubierto que cualquier función de los seres vivos, como la visión, el movimiento de las células o la coagulación de la sangre, es tan sofisticada como una computadora o una cámara de vídeo.

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