¿Será el Dios del Antiguo Testamento un Monstruo Moral? | Parte I

¿Será el Dios del Antiguo Testamento un Monstruo Moral? | Parte I
Basado en el artículo original del Dr. Juan Valdés, publicado en Logos Magazine, Edición 3 Octubre 2019

Cuando vemos o leemos que cierto grupo étnico esta siendo o ha sido mayor afectado podríamos preguntarnos

¿Es Dios un limpiador étnico?  ¿Puede ser acusado Dios de odiar ciertos grupos étnicos?   ¿No valora Dios la vida humana, aun la de los niños?

Observaremos las apreciaciones de la mano del Dr. Juan Valdés quien nos ayuda a comprender a Dios Padre desde el Antiguo Testamento.

Principios para comprender el carácter de Dios

Si seguimos a Richard Dawkins probablemente conteste como lo muestra en su libro El Espejismo de Dios, “…la limpieza étnica iniciada en el tiempo de Moisés se convierte en sangrienta fruición en el Libro de Josué, un texto extraordinario por las masacres sedientas de sangre que recoge y por el deleite xenófobo con que lo hace.”

Frases comunes en sitios ateos de las redes y en su literatura demuestran ignorancia increíble del contenido bíblico y de los principios generales de la hermenéutica.
Los principios de interpretación son aplicables a toda literatura, no sólo a la Biblia.

Si uno pretende descubrir el sentido preciso de cualquier pasaje antiguo en cualquier documento antiguo, es obvio que ciertas reglas de interpretación tienen que ser aplicadas.
Primero entre estos principios es una consideración adecuada del contexto. Es necesario resistir la tentación a interpretar literatura antigua como si fuese escrita en tiempos modernos.

Los pasajes de la conquista son un excelente ejemplo de la necesidad de usar principios correctos de interpretación. Estos pasajes fueron escritos hace más de 3,500 años. El mundo en el 1450 AC era muy distinto a nuestro mundo.

Una consideración cautelosa del contexto, junto con otros asuntos importantes ayuda muchísimo a disipar la crítica del ateísmo contemporáneo. Un estudio de la conquista de Canaán dejará muy claro que el Dios del Antiguo Testamento no puede ser acusado de ser un limpiador étnico xenófobo.

Contexto Narrativo

Ninguna historia debe separarse de su contexto narrativo. No se puede seleccionar una historia, sea cual sea el contenido, sin aceptar también la explicación provista por la narración misma.
Eso es inaceptable en cualquier campo académico envuelto en la interpretación del género narrativo.

Esta consideración sola permite que el pasaje sea considerado dentro de un marco que facilita su comprensión. Observando la conquista de Canaán, el contexto narrativo provee una perspectiva completamente distinta a la ofrecida en la postura de Dawkins.

Juicio Divino

¿Habrá lugar en el contexto narrativo para la noción de limpieza étnica?
Al observar el contexto relevante en el libro de Josué, es obvio que la etnicidad era irrelevante. Inclusive se observa todo lo contrario, en Josué 5—en la víspera de la conquista-encontramos un repudio de lo que se entendía normalmente sobre los conflictos tribales.

Dios hace todo lo posible para dejar muy claro a los judíos que Él está juzgando a las naciones y el instrumento que está usando para hacerlo es Israel. En un episodio fascinante, Josué se encuentra con el Ángel de Jehová,

Cierto día Josué, que acampaba cerca de Jericó, levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él, espada en mano. Josué se le acercó y le preguntó: —¿Es usted de los nuestros, o del enemigo?
—¡De ninguno! —respondió—. Me presento ante ti como comandante del ejército del Señor. Entonces Josué se postró rostro en tierra y le preguntó: —¿Qué órdenes trae usted, mi Señor, para este siervo suyo?
El comandante del ejército del Señor le contestó: — Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es sagrado. Y Josué le obedeció. (Josué 5:13-15 NVI)

En otras palabras, el Ángel estaba indicando que no pertenecía a ningún bando, aun de mayor interés es que más adelante en el mismo libro Israel se hallaría recibiendo el juicio de Dios sobre ellos. Lo que quede sumamente claro es que Dios juzga el pecado dondequiera que este se encuentre.

Este no es el único pasaje donde esta verdad se expresa claramente. Aun antes de cruzar el Río Jordán, Moisés establece los parámetros de la conquista en Deuteronomio 9:4-6, señalando claramente el juicio de Dios por el pecado de los hombres fueran Cananeos o Judíos.

El contexto antiguo demuestra que en la literatura antigua, nada señala a Dios una limpieza étnica, ni de una aceptación a la guerra tribal. Por tanto, la explicación narrativa aclara que no tiene nada que ver con genocidio. Simplemente vemos a Dios ejerciendo su derecho a juzgar el pecado y la maldad.

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